Con las noticias mojadas en la saliva intacta del ansioso momento. Disparos bailaron por la sala con el cascabel resonando, el collar del dólar luce en la casa de empeño del capitalismo sin escrúpulo. Del histrión que se enorgullece de sus bravuconadas. Como ogro que devora inadaptados sin converger en la opinión del que todo lo cree. Del dogma único y de la verdad absoluta que enerva las circunstancias de los que no viven bajo su yugo, de los descreídos que en mueca arrogante quiere disponer de sus antojos. Así tiñan las campanas el ambiente de luto y destiñas su cuero cabelludo de la roja sangre que mancha las conciencias de la humanidad y pervierta el premio nobel de una desleal paz, que arropa de sábanas los cuerpos yertos en las cunetas de la realidad. En el reverso siniestro de un poder irreal. Que el lodo barrunte los pensamientos del histrión y reseque su piel y su verbo. Que se pudra en su lodazal y que la mierda ahogue el ideario corrompido del satánico ego que devora su locu...
En el silencio de la noche resuenan con alegría los cánticos de mi tierra. Y es ese recuerdo el que hace aflorar el sentimiento de la blanca navidad. Destellos y ráfagas de valores desgastados con el tiempo. Ajados por el desuso y el derrumbe de las buenas intenciones y los actos honestos, humildes consignas de una fe humana resquebrajada en los tiempos de fechas celebradas. Por ello sana es la intención del buen deseo. Que no sea quimera como fiebre de vil metal. Costumbre cabal y querida la de una ilusión sentida año tras año al privilegio de la amistad sostenida en la vida. Al compromiso vital de hallar la estima y la Salud en carta cabal y en la fortuna dichosa de agradecer y sentir la vida cada día. Porque como la Navidad sea una plegaria constante en el nuevo año que te contempla. Como diría el Papa Francisco: “No vivamos una fiesta falsa y comercial”. Complicado empeño aunque resuenen los cánticos de Mi Pueblo. Feliz Navidad. Alma y aullido. Ja...