Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Coronavirus

Coronavirus 14

Coronavirus 14 Decae el espíritu a fuerza de los malos golpes del destino. Que el tronco que sustenta tu vida no sea partido por la violenta sacudida del huracán. Que el descrédito de tu fe no sea arrojado al corazón de la desesperanza. Pero se hace difícil cuando la adversidad te ha tocado directamente.  Como es costumbre, en la mañana temprano me pongo a escribir estas líneas , una vez reposado el día anterior. Como terapia ante los sucesos. Como compañía ante los silencios. Hoy su efecto placebo se ha diluido. Sirve de poco cuando tú círculo ha sido contaminado. Así, le ha pasado a una querida allegada, de la que no daré más datos personales, ha perdido dos familiares. El peor de los reveses en este infierno.    Atacada directamente sobre dos seres queridos. Y un tercero en el hospital. Es una noticia tan sobrecogedora que, no hay palabras de consuelo. Quizás sea por eso que, hoy me he levantado más temprano de lo normal, habiendo suprimido las sie...

Coronavirus 13

Coronavirus 13 Un nuevo día al despertar. Hoy,    he tratado de mantenerme al margen de lodazar mi mente. De enfangar mi esperanza. Las estimaciones de mis planes. La audacia de mi día a día. Porque el hombre es animal de rutinas y, las rutinas deben modificarse si la costumbre es mancillada.  En veinticuatro horas de mi reloj, hay ciertas acciones que se van repitiendo. Una de ellas he modificado. Aprovechando que la pizpireta Sara acoge la siesta con soltura y relajo, displicente, se encomienda al letargo. Hemos decidido no hacerlo nosotros también, para acumular fatiga y sueño. Así poder disfrutar de un paréntesis lúdico interesante. He dispuesto durante    el tiempo cedido, acercar uno de mis sillones a la ventana y recuperar cultura. Esa que se ha ido por el sumidero de los años, por la plegaria del trabajo. En ese espacio me vuelvo a encontrar con la lectura metódica, reposada y elegida. A ser posible en papel. Hay que ser un romántico para ...

Coronavirus 12

En este mundo raro como decían los Secretos, se hace necesaria la fortaleza y la inmunidad del inocente. Que las soflamas de los virus informáticos penetren en las entrañas de los malhechores y nos dejen en paz.  Como diría el hombre bueno de Depedro  “Y me decía, esto va salir bien Y repetía, no sé por donde fue Y que sabía, como andar de pie Y me pedía, que le ayudara a ser Un hombre bueno, un hombre bueno” Como buenos augurios los desprendidos de espíritu que con coraje se entregan a los demás. A la causa de su aflicción. Recuerdo ahora tantos héroes que nos enseñan a ser hombres buenos. Al menos deberíamos intentarlo.  Cada uno dentro de sus posibilidades debemos hacer lo que podamos. El día ha sido intenso en las tareas organizativas del hogar, no hay tregua. Muchos se darán cuenta de la valía de las madres y de las empleadas domésticas y sobre todo de las amas de casa. Una labor de vital importancia en el quehacer cotidiano de todos....

Coronavirus 10

El miedo busca su acomodo en el sofá del salón. Se muestra invisible en un efectivo aquelarre contra el ser que lo invocó.  Las circunstancias que subyacen son lodazal de un amplio espectro de posibilidades. Y la causa, la incorregible condición humana. El insomnio me ha devorado hoy y la preocupación no se sacia. Supongo que, estoy pasando por una etapa lógica dentro del confinamiento sometido. Hoy me siento como la lluvia que fustiga la ventana. El dolor de los que se fueron, Mercedes al encuentro de Alonso que le guardaba sitio en el paraíso de los hombres buenos. El encierro será largo y la fortaleza psíquica cada vez más necesaria. Hay verbos que no se pueden materializar pero adjetivos admirables se pueden ver en las pequeñas historias de cada día.  Me ha sorprendido la adaptación de la infantil Sara. Hace días les conté que cuando uno de sus padres se preparaba para sacar a pasear a Donna, un ceremonial de protocolos varios invocando a la suerte del no encuent...

Coronavirus día 9

Coronavirus. Día 9 El poema que da forma a mi vida son versos inacabados, estrofas de rimas asonantes y símil de diferente apostura. Libre retórica de expresión dentro del acelerado ritmo del que pretendo huir. Alejarme de vocingleros que rompen la forma y la belleza de la poesía.  Esta claro que exponerse en estos tiempos es condena segura. Porque nadie pretende que pueda gustar a todos, lo que uno escribe. Pero, cuando las formas son propias de dictaduras fascistas o comunistas, me irrita sobre manera. Tolero por norma al diferente y al disidente. Toleró al que tiene una vida y muestra otra, al puritano promiscuo y al juerguista de salón por casa. Tolero la risa nerviosa de una escaramuza de buena fe y hasta el trampantojo para hacer feliz. Tolero incluso a los fantoches y a los fanfarrones haciéndome creer sus absurdos para que se sientan bien. Pero, me soliviantan los ataques personales e insultos. Hoy he sido sacudido por alguno de ellos. De verdad, demostrarm...

Coronavirus día 8

Coronavirus. Día 8 La calma necesaria para evadirse. Porque todo tiempo necesita de su reproche y el reproche, de su tiempo. Los sonidos penetran y un ligero dolor de cabeza asoma.  Hoy he decidido dejar de lado las noticias.    Ya hay una ausencia en el panteón de los conocidos, la dulce Cristina, efecto colateral de la pandemia. Por eso, quiero obviar los agoreros presagios de los entrenadores sin equipo. De los falsarios de la verdad. De los aventureros disparatados, como fantasmones, que quieren hacer siniestras conjuras. He huido de los adivinos de un solo ojo, no vaya a ser que acierten el mío. Incluso he obviado a los charlatanes cansinos que, venden biblias sin religión o incluso libros, liberados del Iva, pero en chino. Por cierto, yo crié perros pequineses y nunca vi a Buda, cómo les pasa a muchos visionarios de lo ajeno.  Intente acercar mi mente a la cotidianidad de unas tareas del hogar, a las últimas rutinas de mi precario trabajo...

Coronavirus Día 7

Coronavirus. Día 7 Anoche pude percibir el reseco olvidado de los atardeceres libertarios, corriendo la sangre alterada en la vivencia del momento.  Acabo de llegar a casa. Una de la madrugada, paseo tardío con Donna. Solitario efecto, como un trago de absenta, como un rock and roll a contrapelo de un reguero de regeton moderno. Sintiendo la tesitura de la noche como una sombra con aliento. Deguste de un golpe, vibraciones y olores olvidados. Pude percibir el aroma de la Primavera penetrar por mi cuerpo. Me hizo partícipe como un premiado de los sentidos, de la nitidez de las calles. Percibí las partículas sin que nadie me hubiera dado una calada de un porro venturoso. Ni siquiera de un trago de bourbon que aliviará el miedo. No me arrepiento, volvería a hacerlo, como una escuela de calor, dejarme sorprender por los pechos al sol.  Todas estas sensaciones, fueron como una polución nocturna de sueño adolescente, contrariando y aliviando la contaminación engreída d...