Fco.Javier Fresneda Diadosa y su alterego Javi Jerry Lee publicaron dos poemarios "Aullidos de vida y otros lamentos" y "Aullidos diversos en las orillas del tiempo disperso". Pensaron plasmar sus aullidos en este blog para combatir los rigores de este mundo de zozobra. Siendo un intento vano, sencillo y cotidiano de mostrar la vida a través de la visión de un tipo normal que vive su canción y sobrevive en este mundo de jungla y cristal.
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"Acoso"
Acoso
Artículo publicado en el periódico digital La Opinión de Trujillo el 29 de Septiembre de 2015
Barruntó su estado y rezumó tristeza en soledad de incomprensión. Las cuitas de sus seres queridos no fueron suficientes para dar el valor necesario.
Como un hito que marca frontera desconocida, un grito de esperpento entre el silencio de la masa.
Su ego había quedado sostenido en el filo del abismo. Los brotes originados por el infortunio lamentaban la presencia de los fantasmas indeseados. Se echó a llorar con la fuerza del torrente. El gesto de rabia le hundió entre los pliegues de la almohada, mordiendo las arrugas de la tela como venas en yugular. No mitigó su desesperación pero sí quebró por un instante las razones de su tristeza.
El desplante de su conducta fue el ocaso de su futuro laboral en la empresa. Ella, chica sencilla, de buen tipo aunque algo flacucha. Su único "defecto", la conducta pectoral que intimidaba a los hombres y cercioraba la plenitud de su sexualidad. Quizás desafío para los gerifaltes que, obtusos, creen tener el derecho natural de poseerlo todo. Cuestión de casta o económica.
Por esa extraña razón, su jefe se encaprichó de ella y comprobó la fuerza impenitente del acosador. Con la capacidad de un tigre de Bengala engarzado al poder de su empresa y a la imposibilidad de que una movilidad funcional o geográfica le arruinase los planes. Debido, claro esta, al guión que sirve para todo y es excusa tardía para muchos asuntos, a que son tiempos de crisis, la empresa no puede habilitar ningún cambio que suponga costes económicos que no se amorticen de inmediato.
Con el beneplácito de la confianza establecida durante años en la vida de la empresa, ella no sospechó nada. Su ingenuidad y la inseguridad del verdadero valor de su trabajo en el mercado hizo el resto. Siempre se había sentido valorada y su ego lo reafirmaba pero de cara al exterior el valor era ignoto. No pretendía ensuciar su mente con alharacas económicas y por eso siempre se daba por satisfecha idependientemente de las tareas por hacer, aunque no era sumisa, ya que le enervaba muchas de las actitudes y acciones que se daban en el día a día.
Su jefe siempre requería su presencia, incluso para buscar clientes, cerrar tratos o acudir a celebraciones empresariales.
Impulsó su puño al aire y navegó por la influencia de un deseo no saciado. Continuó perdida en sus pensamientos cuando recordó que, su jefe siempre requería su presencia, incluso para buscar clientes, cerrar tratos o acudir a celebraciones empresariales. Siempre solicitaba su compañía. Pasado un tiempo, las fiestas eran el paso siguiente. A ella no le importaba porque estaba soltera.
Un día le presentó a su mujer. Congeniaron y le pareció simpática. Notó complicidad entre la pareja. Sonrió en la habitación perdida y los ecos del pasado retumbaron en la estancia. La persiana se cerró y la luz deslumbró su mente. Los besos de la esposa eran marcas en su piel como el ganado en el establo.
Mientras puercos de corbata y rapiñadores de debilidades humanas habiten el entramado socioeconómico y laboral, la ecuación de la corrupción será difícil de resolver. Ya que, una de sus incógnitas, el acoso tanto laboral como sexual, son lacra y elemento coercitivo que impide el desarrollo natural y efectivo de valores humanos necesarios para el buen fin socioeconómico que queremos y necesitamos.
Les dejo pues, hasta la semana que viene espero. Disfruten de mi ausencia.
En el silencio de la noche resuenan con alegría los cánticos de mi tierra. Y es ese recuerdo el que hace aflorar el sentimiento de la blanca navidad. Destellos y ráfagas de valores desgastados con el tiempo. Ajados por el desuso y el derrumbe de las buenas intenciones y los actos honestos, humildes consignas de una fe humana resquebrajada en los tiempos de fechas celebradas. Por ello sana es la intención del buen deseo. Que no sea quimera como fiebre de vil metal. Costumbre cabal y querida la de una ilusión sentida año tras año al privilegio de la amistad sostenida en la vida. Al compromiso vital de hallar la estima y la Salud en carta cabal y en la fortuna dichosa de agradecer y sentir la vida cada día. Porque como la Navidad sea una plegaria constante en el nuevo año que te contempla. Como diría el Papa Francisco: “No vivamos una fiesta falsa y comercial”. Complicado empeño aunque resuenen los cánticos de Mi Pueblo. Feliz Navidad. Alma y aullido. Ja...
"He acallado" He acallado la aurora de una soledad Mitigando la huida del anochecer Bajo la fuga de la lágrima en el rostro Al recuerdo de los gestos del ayer Silenciado el grito en la pringada Mojada de los restos del naufragio Posibilitando el sabor dulzón Del abrazo de un sufragio Vinculado al verbo de esperanza Mientras las campanas tañen El mojado silencio de una despedida Bajo el gris baldío que improperios dañen Así restañen las palabras olvidadas Germinen los besos en abrazos De sílabas afirmativas converso De traiciones de los años bisiestos JaviJerryLee2016 octubre
No siempre acostumbro a escribir en primera persona acerca de mi biografía directa. Pero, en este momento íntimo que la luna me tiene agarrado el pecho y las vibraciones positivas del fin de semana hacen que quiera explayarme en el blog a modo de diario. Así pues, no tengo más remedio que confesar algo entre el abrazo de tus líneas y el sabio consejo de tu silencio. Sabes que siempre consideré el aniversario vital como una factura anual. Como ese derroche contable en el que hacia balanza de lo que fue la anualidad física antes de enfrentarme al nuevo dígito. Para lo cual, necesito el mes de diciembre con su frío embaucador, con la nostalgia derramada por los momentos hechos en las costuras de mi figura y en los parches de mi voz. Patentada la estampa de los años impresos en mi rostro de ingenuo mirar. Con semejante diatriba en el pulso del recuerdo dejó que la balanza de mi subjetividad valore y sentencie. Después de tantos años de ausencia y sequía de ...
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