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1865

Acabo de leer un articulo costumbrista de Benito Pérez Galdos titulado Navidad en Madrid. La verdad, las cosas no han cambiado mucho. Sigue siendo a pesar del matiz religioso, la fiesta de la lujuria y de la gula. La gran comilona, la opulencia en su grado máximo. 

Al menos ciertos detalles nos hacen confiar en el lado humano del festejo. Que ojalá se pudiera aplicar al resto del año. O por contra el pesimista pudiera pensar en la hipocresía y el cinismo que calzan estos días. 

Espero que parte de ese buenrollismo o bienintencionado acto sea en su esencia buena fe y no foto de galería y nada más. 

Como siempre y lo que más llega a irritar es el envoltorio porque los hechos siguen siendo los mismos. Mi cuestión es de que sirven las palabras dadas, las frases hechas con una intención buena, el pensamiento confraternizador. De que sirve si no se acompañan con unos hechos que lo corroboren. A mi, personalmente de nada me sirven. Debe existir un equilibrio entre el buen deseo y una acción que lo corrobore. Sino todo habrá sido una excusa que incluya un aumento de cinismo. De aquí a Trujillo y desde 1865 hasta que la humanidad perezca. 

Es por ello que bajo la balanza de mi pensamiento todo sean deseos propios de la humanidad en su más amplio espectro. Y que los malos augurios solo sean nubarrones pasajeros. 

Mientras contemplo el día no dejo de ver el prisma infantil y me consuela. Aunque esta tarde de nuevo he de volver al tajo. Como ha pasado siempre querido Benito desde 1865. 

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