Ir al contenido principal

"Manifestación y fascículos"

Artículo publicado 23/09/2012 en el diario digital La Opinión de Trujillo      
MANIFESTACIÓN Y FASCÍCULOS
Como una nueva entrega de un coleccionable capitalizado en la destreza temporal de la paciencia y su recompensa, decidió, ya que comenzaba el otoño caliente, dar un grito de personalidad al que significar una serie de conceptos; al que dirimir el significado de unos derechos. Sábado de conceptos y de dignidad. El primero de los fascículos de la colección "Sobrevivir en tiempos modernos", comenzaba por el primero de los pasos cuando el orgullo está herido. Titulado "Normas de comportamiento en una manifestación. Uso y comprensión".
Como práctica, era genial que esa mañana hubiera convocadas una serie de ellas con un mismo objetivo. Sería una buena manera de comenzar la recién adquirida colección de fascículos. Él, comenzado una nueva temporada, se había marcado un nuevo objetivo: ya no era cuestión de humos ni de cigarrillos obsoletos a los que obviar su intención. Había dispuesto un simple “No”, una negación categórica a todo en lo que no creí, a todo lo que le había defraudado.

Simplemente aplicando los conceptos de la primera lección, abordó el significado de una manifestación pacífica. Recordó al gran maestro de la no violencia: Gandhi, e mismo que consiguió derribar muchos prejuicios y hacer tambalear el horizonte del imperio flemático de Gran Bretaña.
También, pensó en el gran Martín Luther King, quien, a pesar de morir asesinado, sus seguidores y sus discursos revistados hicieron del reverendo una figura que quebró los pilares del “New deal americano”.
Asimilado el concepto, y otro de vital importancia como la dignidad del hombre, podía estar equivocado. Podía verse cercenado de diversas formas por la política pero, en vez de aplicar cierto desatino y amparándose en una sociedad democrática y de derecho, tenía derecho a reivindicar o emitir su descontento ante las decisiones políticas de sus gobernantes. Y he ahí una manera digna y respetuosa de increpar y valorar los objetivos marcados, las causas y los motivos.
Ya tenía dos claros principios asimilados, pero había otras cosas que era necesario valorar y sin las cuales no tendría sentido lo anterior. Era tal la excitación que leía las páginas aleatoriamente. Su ansiedad generaba la prisa descomunal de una estampida africana en pleno paraje natural del seco y abrupto extenso Serengueti.
No había visto cuál era la principal causa y esa era tener una verdadera motivación. Una causa, valga la redundancia, un motivo a través del caual poder expresar nuestro descontento ante las circunstancias adversas. No se trataba de un amotinamiento sin más. Era precisa una canalización certera de la motivación expresa e implícita que aseveraba cualquier lucha pacífica, a pesar de la contradicción evidente de los términos. Lucha y pacífica: podía decirse que ya la tenía.
El mismo autor del capítulo que tenía en sus manos, remarcaba la independencia del sujeto pensante, pues se podía incurrir en un error grave al entrar a valorar las decisiones, a veces equivocadas, de seguir a un partido, a un sindicato, a una confederación, a una asociación o a cualquier mensaje teledirigido y no filtrado, debiendo ser sopesado con absoluta calma y desvistiendo cualquier apasionamiento doctrinario.
Para ello, ya tendría tiempo de ejercer la solicitada pasión haciendo el amor con su mujer, por ejemplo.
Entre las referencias musicales pa
ra digerir con calma las lecciones, una canción de Bod Dylan cantando al mundo político, "political world", en definitiva. A pesar de los años trascurridos, los tiempos no habían cambiado tanto en lo esencial de las formas de vida de los estamentos.


Después de todas las argumentaciones y páginas leídas, se sumó a una de ellas como práctica de las muchas que habían sido convocadas para ese día. Reflejo fiel de las lecciones aprendidas y que servirían para poner en tela de juicio los conocimientos adquiridos.

Para el segundo fascículo, venían anunciados los contenidos próximos. El fascículo se titulaba "Cómo afrontar una semana de huelgas y paros parciales". Después de revisar todos los titulares al efecto, pensó en la dura semana que le iba a tocar lidiar en el campo cotidiano y montaraz. La cruda realidad de la competitividad y del estrés de una jornada laboral.
Mientras, se desesperaba con la interrogación, pero debía saber a cerca de la eficacia del método y de la colección de fascículos para poder comprar las siguientes entregas. ¿Por qué al haber o no huelgas o manifestaciones, siempre pierden los mismos y ganan los de siempre?
Quiso coger el autobús y en la misma parada, un cartel advertía de los paros parciales venideros. Podría volver a hacer “running”, sonrió ante tales paros. Meditó sobre los fascículos mientras la sombra alargada de Carrillo se disolvía en polvo de futuro e historia. ¿Podría el tutor, realmente, resolverle tantas dudas nacidas de la crisis y de sus pensamientos?
Hasta la semana que viene y disfruten de mi ausencia.  
Francisco Javier Fresneda Diadosa
 Kerouac97@hotmail.com


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Postal de felicitación"

"Postal de felicitación"

Azorín hizo una descripción del problema y publicó su receta, bien simple, para remediarlo. “Pues bien, muchas veces he tenido que redactar una noticia y me he visto en grande aprieto. La noticia ha de ser breve, clara y exacta. Dos escollos peligrosos tiene el noticiero. Dos escollos ha de sortear con destreza, como sortea el nauta las sirtes: la anfibología y la batología. Dicho queda en culto. Pero dicho queda de modo técnico y preciso. La anfibología es la confusión y la impropiedad. La batología es la repetición y el escribir prolijo. Como un breve y limpio cristal ha de ser la noticia”.Dejando a un lado la insistencia del autor en la brevedad, está claro que lo exigible es la claridad y la limpieza.

Por eso solo es mi deseo felicitarte el nuevo año que comienza. Descargar lastre negativo. Que la salud te obsequie y acompañe cada día. Dejar compañías que vicien tu alma. Sonreír y vivir cada momento como si fuera el ultimo. Jamás olvidar a los sere…
"La Gran Aventura"
De la vorágine de la gran ciudad a la placentera calma de la vida rural. La turbia mirada del desencanto replanteando la situación. Quiebro a la rutina y vigor al espíritu.
Esa intención me llevó a un nuevo suceso dentro de los compases de mi vida, y no a la quimera de una gran "aventura", como en el cómic del gran Milo Manara del mismo título.

Descubrimos las vicisitudes del protagonista, cansado de su peregrinar constante, que se apuntó a un casting para un concurso en el que la promesa era la consecución de la vivencia de una gran ventura.

Pero, en realidad, esa extraña quimera se encuentra presente siempre en la cotidianidad de nuestros actos, siendo los monstruos fantásticos y demás seres animados minucias para lo que nos encontramos en el día a día.
Hallamos anónimos héroes en su particular partida con la mensualidad de sus actos.

Así, lo he podido constatar en este tiempo sabático, en mí caminar constante. Como un “Labordeta” sin mochila com…

"La noche de Chris Isaak"

Chris Isaak como en las noches de San Francisco y un Whiskey en mano, todavía me hacen conservar cierto encanto y quizás algo del sex-appeal, del que un día guste. Llamemos, ciertamente, el miedo a la palabra feo.  Sea el que nos arrojen entelequias para disfrazar nuestra pose en alguna noche o día acertado por la suerte del albur o la luna cautiva. Como las ideas que sopesan los instantes y, a veces nos ciernen en un por favor inspirado. 
Real como que, en el algún lugar de esta noche estrellada alguien está llorando. No me refiero al adolescente despechado ni al que perdido la valía de su figura materna o paterna en un revés del destino. Simplemente, en las jugadas mal ensayadas de la diatriba diaria. En los impunes que ensucian la carrera laboral del borrego encerrado en un vagón. 
Septiembre llega con el fresco sentimiento de que nada será como antes, una nueva temporada empieza, el hielo se derrite como los sueños que se diluyen. No quisiera maldecir un mañana pero las ruedas del c…