"La tristeza de Ronaldo"

LA TRISTEZA DE RONALDO
Publicado el diario digital La Opinión de Trujillo, 17/09/2012

La mañana ya no se vestía de calma. Las ansias del día contemplaban los actos para que la prima de riesgo no cayera en el sumidero. Con el verbo crujido y la crisis hirviendo en los bolsillos de todos los paisanos.
Que reposado gesto el que piensa y no soluciona. Meditando di con la solución.  No quería ser domeñado por un letargo de intensidad brutal capaz de anestesiar las pocas neuronas que rezuman gusto por la curiosidad de aprender.
Y así me dije, que mejor manera de mantener el contacto con mis raíces profundas y el pulso del lugar que siempre guardo en el baúl de mi corazón.  Como una de las imperecederas reflexiones que me acompañaran hasta mi despedida. Con gesto valiente y decidido dirigí una carta al director de La Opinión. Y como un mensajero sin pausa amablemente respondió a mi misiva, invitándome al carro y a la aventura de colaborar con un artículo semanal. Y en estas me veo desde la confusión de este Madrid que asusta y miente. Agarrándome a la tabla romántica de un recurso más humano. La cercanía de mi gente y los gestos cercanos que me asisten.
De ahí que el otro día, escuché con preocupación una noticia traumática que ya muchos sabéis. Yo, ignorante e inocente de mi, oí la frase objeto de mi debate. Cristiano Ronaldo está triste.

Con radiante gesto me admiré y dije: ¡vaya con el chico! Otro más de los altruistas deportistas que les preocupa la situación que vivimos actualmente. En la intensa y tremenda crisis del día a día. Y yo, que tengo afinidad por el Real Madrid pensé, tonto de mí, en la mentalidad impregnada de ciertos valores que se presuponen en el deporte. Y quizás, con mayor rigor en el mundo del deporte rey por excelencia en el mundo universal. Reflexioné sobre las bondades de Kanouté o sobre la fundación de Eto'o. Asistí a un fantástico pensamiento. Sería ejemplo para muchos, no por su actitud chulesca sino por una revisión de caridad humana. Pero mi ignorante concepción se borró pronta al descubrir en un periódico impreso que esas no eran las razones del jugador.
Lo dicho, no era la crisis que asola nuestro país ni siquiera su país. Una razón de peso aunque fuera interesada. Y tampoco eran problemas de amor con esa diosa de la belleza que tiene como compañera de apellido impronunciable y, de nombre creo Yrina: una hetaira moderna para seguir la estela de la chulería almidonada del astro.
El problema o mejor dicho los problemas eran dos. A mi modo de ver, Ronaldo ha mostrado su lado más humano, la vulnerabilidad del ego, la envidia por un trofeo conseguido por un jugador del equipo rival llamado Iniesta. Más humilde, más cercano, y quizás con los valores que sí se debe infundir a los más jóvenes.
Por otro lado, escenificó el rito del poderoso caballero Don Dinero. ¡La institución del Madrid no le apoya! Son ya muchas memeces las que dice o hace. Pero, ¿qué es lo que no apoya? La cuestión monetaria no debería ser un problema, porque es uno de los mejores deportistas pagados del mundo. Pero no el que más. Y ese es realmente el punto que no apoya el Madrid, y ese es el gol que quiere meter en la portería de su propio equipo: conseguir a través de una rabieta infantil aumentar sus emolumentos; no aceptar la derrota como parte del juego, y eso no se debería consentir. No son valores propios para las generaciones que conviven con la crisis. Mal ejemplo, Cristiano. Cristiano de mala voluntad. Acuérdate de las muchas personas que les cuesta llegar a fin de mes y, sobre todo, de los niños que sueñan con tus jugadas, que se fijan en todos tus comentarios, tus actitudes y tu modo de valorar las cosas. Por favor, señor Ronaldo, no frivolice con la que está cayendo.
Después de meditar la noticia me volví a arrastrar sobre mis pensamientos.
Espero, a partir de ahora, me acompañéis semanalmente en esta travesía a través del atrocho de mis aullidos. Y si queréis saber más de mi voz os invito a visitar mi blog
aullidosvitales.blogspot.com
Gracias y hasta la próxima semana. Disfrutar de mi ausencia.
Francisco Javier Fresneda Diadosa
 Kerouac97@hotmail.com


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