Artículo publicado en el diario digital La Opinión de Trujillo el 02/01/2013
Ya el invierno se ha instalado en el regusto de nuestras vidas, con su hoja silente y su vuelo sin motor; con aspas estudiantiles marcando las respuestas incorrectas a un gobierno de preguntas inciertas. En pulso aferrado, la mediocridad es estigma de vida; la pose del día gris se instala en las alcobas. Un chusco de pan como cuando los soldados hacían guardia de garita y cuartel.
Las figuras derramadas de la ciudad remarcan el ambiente. Lluvia de diciembre a quién vas a encontrar. En ceniciento envite, la ciudad marca las horas. El metro lleno y la pedagogía del órdago en la boca del mentor. Cuita de dama de chaqueta en calles de Alemania y sus bancos sonríen en profiláctica dentadura. Muerdo de crisis el paciente se acerca. Germinal obsesión de rescate y tipo de interés.

De vueltas y vueltas con las revueltas, el cojo manteca es un recuerdo romántico mientras las calles del viejo Madrid se llenaban de canciones y vida. Adiós papá, consigna de muchos como estandarte de adoquín en París. Como papá cuéntame otra vez, grito de persignados ilusos al cambio del arrabal de los que no cuentan.
Bajo consignas de redes sociales la lucha ha variado. Y los consensos se hacen eco a la velocidad de la luz. Quizás las aves del paraíso hayan volado del país del nunca jamás. Pero mientras consignas irredentas del poder de los unos sea una causa. El desvelo habrá tenido su premio.
El castillo tranquilo será fuerza de futuro y los tiempos de ojeras olvidadas los acontecimientos por los que luchar. A pesar de cantos agoreros y barricadas construidas; a pesar de trincheras que sorprendan a los despistados. Los ciclos son una constante en el pulso del que está y la sociedad es un paciente que espera siempre.
Mientras la brecha se abre y el abismo bulle de preguntas. En alguna parte del lodazal yace Excalibur, esperando la llegada de un honesto caballero que dé con la formulación precisa sin necesidad de simulacro. Con la sola presencia de un gemido de gusto y un grito que despierte las conciencias. Esa es la única querencia que necesita la sociedad para volver a creer.
Por favor, abriguen sus cuerpos y conciencias, porque el invierno será crudo y frío. Inminente. Como osos cavernarios no salgan de sus cuevas. Hibernen que la primavera soñada por algún lado llegará en los sonidos venideros del dos mil trece. Importante, no desesperen. Tendrán su premio. Feliz 2013. No olviden lo esencial.
Un abrazo para ellos y besos para ellas desde la distancia de mi ausencia. Y por favor, disfruten de ella.
Las figuras derramadas de la ciudad remarcan el ambiente. Lluvia de diciembre a quién vas a encontrar. En ceniciento envite, la ciudad marca las horas. El metro lleno y la pedagogía del órdago en la boca del mentor. Cuita de dama de chaqueta en calles de Alemania y sus bancos sonríen en profiláctica dentadura. Muerdo de crisis el paciente se acerca. Germinal obsesión de rescate y tipo de interés.
De vueltas y vueltas con las revueltas, el cojo manteca es un recuerdo romántico mientras las calles del viejo Madrid se llenaban de canciones y vida. Adiós papá, consigna de muchos como estandarte de adoquín en París. Como papá cuéntame otra vez, grito de persignados ilusos al cambio del arrabal de los que no cuentan.
Bajo consignas de redes sociales la lucha ha variado. Y los consensos se hacen eco a la velocidad de la luz. Quizás las aves del paraíso hayan volado del país del nunca jamás. Pero mientras consignas irredentas del poder de los unos sea una causa. El desvelo habrá tenido su premio.
El castillo tranquilo será fuerza de futuro y los tiempos de ojeras olvidadas los acontecimientos por los que luchar. A pesar de cantos agoreros y barricadas construidas; a pesar de trincheras que sorprendan a los despistados. Los ciclos son una constante en el pulso del que está y la sociedad es un paciente que espera siempre.
Mientras la brecha se abre y el abismo bulle de preguntas. En alguna parte del lodazal yace Excalibur, esperando la llegada de un honesto caballero que dé con la formulación precisa sin necesidad de simulacro. Con la sola presencia de un gemido de gusto y un grito que despierte las conciencias. Esa es la única querencia que necesita la sociedad para volver a creer.
Por favor, abriguen sus cuerpos y conciencias, porque el invierno será crudo y frío. Inminente. Como osos cavernarios no salgan de sus cuevas. Hibernen que la primavera soñada por algún lado llegará en los sonidos venideros del dos mil trece. Importante, no desesperen. Tendrán su premio. Feliz 2013. No olviden lo esencial.
Un abrazo para ellos y besos para ellas desde la distancia de mi ausencia. Y por favor, disfruten de ella.
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