Tan solo, hoy, no creo.

Quebranto en la palabra dolorida. Milagro en flor en lluvia q no cesa y en espera de alborada. Cansancio es ahora síntoma de la verdad de un cuerpo. Con frío tacto derramo el verbo y el silencio se llena de una extraña lágrima. Pregunta intacta que cubre las internas comprensiones de ojos cerrados y reputados silencios. El olvido anterior no se sí fue suficiente pero el olvido es cada vez mayor. Destierro de palabras e ilusiones preñadas fundidas en finitas objeciones. Así pliega la existencia en consuelo de espera. Y es que esta crisis aburre. Holocausto de miradas en sus mudas intenciones. Flaco favor de empapado desespero y la visión borrosa del ayer no compulsa los espejos de la realidad. Escondido espejismo de un ayer pretendido donde las quimeras y los sueños estaban por hacer.

Tan solo, hoy, no creo.

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