BB King o la destreza del blues con nombre de mujer, Lucille.


1925 de un día tal y como ayer de Septiembre nacía el gran maestro  
BB King

El ambiente con el que se encontró al topar con la vida fue duro. Tan duro como el gran delta del Mississippi. Al mal tiempo buena cara y una guitarra al que enfrentar las tristezas de corazón. Un buen blues en el paladar y el orgullo digno del gran hombre en su destreza.  De nombre real Riley B. King. Su lugar en el mundo una familia como tantos otros. Luchadores de la tierra con el único porvenir de sus manos, en manos de la iracundia del temporal y la ignominia del Sur. Como tantos otros que crecieron en la adversidad de los tiempos. Arrastrando desde tierna infancia el poso incrustado del blues en las agallas de los hombres.  

Desde pequeño su tío le llamaba baby, término que devino trasformando se en el apelativo con el que todos conocemos  a BB, el gran guitarrista del Río. De infancia complicada ya que su madre le abandono al marcharse con otro hombre. Eran los signos que marcaron su blues. Y como una melodía propia de aquellos tiempos se quedo al cuidado de su abuela que vivía en una plantación. Oh viejo blues del Sur!! 

De vez en cuando, pasaba temporadas con su madre y su corazón ajado. Tantos hombres en su cama como padrastros tuvo el gran BB. La tonada del blues a cada desplante de amores, a cada huida del carmín de los labios de su madre. 

El consuelo a tanta tristeza fue el refugio de la gente de fe. Fieles seguidores de la Iglesia, la música fue enraizando sus venas. La guitarra era el Mesías que venía a su encuentro para reconfortar el blues, que había convertido su alma en la posada de los problemas  y las dudas sentimentales que tanto le marcaron. 
Era tal su fe que, a pesar de la muerte de su madre, renuncio a irse con su padre para entregarse a la pasión musical y así no dejar el coro eclesiástico.  Otro blues en su voz y la vivencia de la melodía en su apuesta. 

Sonido de guitarra en sus dedos y voz de bruma surgida de las profundidades del ancho Mississippi. Neuronas de blues en los sentimientos transmitidos en el alma de sus lamentos. Avatares de la vida una familia blanca le presto el dinero suficiente para comprar un gran amor, con cuerpo de mujer y dientes de cuerda con susurros hipnóticos. 

Después, formalizo un grupo y consiguió trabajo como tractorista, más o menos estable. Satisfaciendo primeras necesidades con el sueldo obtenido.  A esto habría que sumar otras circunstancias que calmarían las negras derrotas por las que pasaba. Su corazón se calmó al conocer a su novia. Por otra parte el corazón de su patrón fue generoso con el librando le de ir al frente. Cantos de blues que buscan la realización y la solidaridad en el corazón de los demás. Le aconsejo como un buen padre y le sugirió que se casara. 

Aún más vital para su desarrollo musical fue un encuentro, el que tuvo con otro guitarrista con programa de radio incluido. Era Sonny Boy Williamson II y fue, de alguna manera, el responsable de que BB sea hoy uno de los mitos del gran blues. Gurú de guitarristas de blues e inspirador de leyendas 

De su participación en los programas de radio vinieron los contratos, los conciertos. Su fidelidad al amor de su vida "Lucille". La expansión de su círculo de influencia. El blues como espacio y recogida de almas. Porque todos tenemos alguna pena que compartir.  La influencia poderosa de su música y la manera de tocar. El maestro del río en la ceremonia del blues. Después muchos cayeron bajo su influjo como cayeron entre la neblina del blues. 

Revitalizando la carnalidad de sus notas a través de nuevos advenedizos al crujido del blues. Los años incrementaron la hechura de su leyenda y los jóvenes bebieron del agua del Sur. 

De vez en cuando surge entre la niebla para tocar entre los vivos bajo la iluminación de su santo grial. Ochenta y siete años que marcan la existencia del blues. Ochenta y siete sentidos afectos al contacto de su amada Lucille. Ochenta y siete palabras en forma de blues. 

JaviJerryLee®septiembre2013


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