Ir al contenido principal

"Jhonny Cash o la dignidad del Sur".

Vomito de la entrega del Sur".  El hombre de negro, contradicciones de la vida, se crió entre el blanco color del algodón. En una apuesta de a todo o nada simplifico la pose  de muchacho pobre de Arkansas, endureciendo la figura del militar que sirvió a la patria. 

Así se gesto la figura de  uno de los padres del primigenio rock and roll. Uno de los cachorros de Sam Philips en la Sun Récords. Su voz fue percutiendo entre los problemas sociales. De los tiempos duros abocados en el sufragio de los perdedores. Cash era su espejo y su calma. Con su profunda voz de la América rural desnudó su espíritu como años atrás recolecto el algodón. El sudor del oprimido y del desclasado se enjugaba con el pañuelo del tipo de Arkansas.  Con la dignidad a flor de piel y la apostura del indómito rebelde sorteo los tiempos salvajes. Y a los salvajes calmó. O al menos fue placebo de la solución a sus problemas. 

Figura respetada y temida por los aficionados al género. Virtud y elegancia de clásicos y versiones. El poso que han dejado las grabaciones a diez años de su obituario ha sido extraordinario. Y noveles oyentes hacen nueva la escucha de sus discos atesorando estas audiciones como el descubrimiento de un tesoro sonoro. Su vómito mancha e inspira a nuevos ejecutantes y cantantes. 

Los campos blancos donde recolecto la inspiración para hacer de la sobriedad y del respeto la nota evidente para grabar cualquier partitura. Hizo tratable al Sur condensando la capacidad de los hombres que lo habitaban con el resto del país. Para posteriormente exportarlo al mundo. Así desde su mayoría de edad hasta en el crepúsculo de su amanecer, Cash fue motivo de inspiración. En todas sus etapas y épocas muchos quisieron tocar, cantar o versionearle. Como tsmbien mejoró muchas canciones a traves de sus arreglos, por sus audaces y sobrias  versiones. Un mito en vida. Ahora a diez años de su muerte, el mito sigue creciendo. 

 Quizás como dicen muchos fue la extraña virtud de ir mejorando con la vejez. Dar un paso de gigante y en su reposado vaso de whisky dar el trago más auténtico y cabal. Racionalmente calculado para escribir grandes canciones en sus últimos años. Excelente carrera que en su busca y captura muchos no supieron seguir ni tan siquiera imitar. Las desgracias no le hicieron descabalgar de su talento. El se guió por su rosa de los vientos, la autenticidad de su criterio y su criterio, el de no seguir a los demás. Estableció su ruta y con sus altibajos forjo una leyenda. 

Gran labor la de Sam Philips hombre de gran olfato que supo atesorar  para Sun Records -los cinco de 1955 (Elvis Presley, Carl Perkins, Johnny Cash, Roy Orbison y Jerry Lee Lewis)-  A pesar de sus notables caracteres supieron dar con la tecla mágica del éxito para hacer inmortales grabaciones. Influencias notables del country sobre todo en el señor Cash le fueron fortificando para crecer bajo la emulsión de un nuevo sonido llamado rock and roll. Evidenciando que como todo artista talentoso siente la necesidad de tocar el cielo y hundirse en el infierno. Así es Cash con una fe increíble chocando de bruces con sus problemas de drogadicción. La serena pasión y su digna presencia en constante tertulia con su actitud rebelde e incluso punk algunas veces. 
Padrino con sus cuatro amigos del rock blanco y al mismo tiempo compadre y Salvador del gran Dylan. Country, rock and folck bajo la señal de la cruz. 

Como en las fallas de la desesperación Cash se acerca a lo prohibido para arrancar lo mejor de sí templando la voz con la dignidad de un sureño. Vomitando la esencia de una persona que siente y vive lo que escribe. Así su cercanía con los presos. Percibiendo lo que sienten y meciendo el dolor a través de sus canciones. Como también él experimentó el dolor a lo largo de su vida. La enfermedad de June, su mujer y compañera. Cuatro meses después Cash la acompaño dejando un montón de grabaciones en los que anestesiar su dolor dignamente. Con la figura orgullosa del cantante que vomitó su rabia ante tantas injusticias de una manera serena. Cruzo la frontera numerosas veces y la prisión de Foolsom fue su hogar. Se relaciono a través del programa de televisión con innumerables artistas en el Grand Ole Opry, quedando su cadencia y gravedad como muestra verdadera de humildad ante su grandeza. "Hola yo soy Johny Cash", era su escueta y sencilla frase de presentación. Como el propio cantante. Vestido de negro como su actitud sombría. Como un fuera de la ley levitando entre sus visiones y creencias. 

Así era Jhonny Cash la dignidad del sur. Desde la influencia de su legado musical la serena presencia del enfrentamiento descarnado cara a cara con la muerte de los valores que marcaron varias décadas en la historia de la música rock. Y así su vómito manchó de dignidad los oídos de sus fieles oyentes. 

12 de septiembre de 2013
Javi Jerry Lee







Comentarios

Entradas populares de este blog

"La noche de Chris Isaak"

Chris Isaak como en las noches de San Francisco y un Whiskey en mano, todavía me hacen conservar cierto encanto y quizás algo del sex-appeal, del que un día guste. Llamemos, ciertamente, el miedo a la palabra feo.  Sea el que nos arrojen entelequias para disfrazar nuestra pose en alguna noche o día acertado por la suerte del albur o la luna cautiva. Como las ideas que sopesan los instantes y, a veces nos ciernen en un por favor inspirado. 
Real como que, en el algún lugar de esta noche estrellada alguien está llorando. No me refiero al adolescente despechado ni al que perdido la valía de su figura materna o paterna en un revés del destino. Simplemente, en las jugadas mal ensayadas de la diatriba diaria. En los impunes que ensucian la carrera laboral del borrego encerrado en un vagón. 
Septiembre llega con el fresco sentimiento de que nada será como antes, una nueva temporada empieza, el hielo se derrite como los sueños que se diluyen. No quisiera maldecir un mañana pero las ruedas del c…

"Sigue habiendo tocacojones"

El destino programado en la sien como la obsolescencia programada en los cacharros tecnológicos que nos rodean. 
Enciendo un cigarrillo y recuerdo los olvidos de un pasado que yace en los rincones mentales, con la única esperanza de un futuro donde la salud respete la senectud del escéptico tipo que visto. 
Como si Tom Waits vomitase las palabras de los náufragos de la cuidad sobre mi pensamiento. En este atardecer de perdedores sin rostro cuando los atracadores tocan los cojones a los sueños. La rabia se revuelve en los contenedores de los olvidados. Última vez de la certeza de poniente con la sonrisa encendida me sirvo un whisky frío que atempere mi desesperanza. 
Tom Waits sigue construyendo la realidad que no quieren ver con la tonalidad abrasada de su garganta. 
Ella en algún lado de la ciudad espera. 
Vomito mi locura sobre el pecho de los innumerables tocacojones que reparten su arrogancia e increpan a los demás sin importar las consecuencias de los derivados en salarios de negro y …

"Paso de cebra y Cataluña también"

3deoctubre2017De vuelta de mi paseo matutino por el parque con mi perra, nos detuvimos en un paso de cebra. Ante el estupor de los hábitos presenciados y de la poca solidaridad ciudadana con los viandantes, no tuve más remedio que increpar a los cinco coches que habían pasado hasta que el sexto freno en seco. Poco respeto y la solución a destiempo. Pero al menos, se solucionó el entuerto dentro de la legalidad de las normas viales de tráfico. 
Eso mismo creo, está pasando con el problema Catalán, por llamarlo de alguna manera. 
El monarca compadece en los medios con su discurso de unidad más tarde de lo necesario. Espero la reacción sea positiva y apropiada. 
El presidente de gobierno, no sé si estaba esperando a que el flan de los nervios estuviera horneado y bien hecho.  Pero todo ha sido gelatina ante una determinación fallida y una espera, como casi todo en su política. Un dejar pasar el tiempo haber si los problemas se olvidan o caen en saco roto. O quizás surja del caldero la poció…