Bocetos en el metro. La llamaban "la borracha".





Por las ciudades, de Tijuana o de Jalisco,  sus pasos fue llenando de sus calles y las calles de sus risas. 

La llamaban "la borracha", no hubo amor como el que tuvo ni en los lamentos de Chabela Vargas. Retenida en la pose de una historia mitificada. 

La  llamaban "la borracha",  deambulando por los bares de su olvido. Ingiriendo los grados de su desespero en la tormentosa visión de su existencia. 

La llamaban "la borracha", en su cama consentía las penas de sus desamores. Comprendía la derrota en el alcohol de sus deseos. Desvariados abrazos del uso de sus besos. 

La llamaban "la borracha", en las mentiras de su ego. En las bofetadas diarias de su vida. En las caídas constantes de sus caminos distorsionados y tomando las horas sin respiro. 

La llamaban "la borracha", con los girones de la vida revueltos en su gaznate. Con los amigos desconocidos equivocados y con los consejos de la amistad tiroteados, huyó por la barra de un bar. 

La llamaban "la borracha", ella respondía con un trago, a pesar de, su sonrisa difusa y su mentira en el pecho. 

La  llamaban "la borracha", su luz se apagó. Tanta luz tuvo y en un sorbo de tequila descuidado, vomitó su existencia, que su nombre se borró y borracha quedo para los restos. 



Su ilusión era una gota de alcohol instalada en los focos de su miseria. Aunque ella, no lo mereciese la llamaban la borracha. 

JaviJerryLee 2013. 24 octubre 



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