Ir al contenido principal

Noviembre de difuntos.

Artículo publicado en el periódico digital La Opinión de Trujillo el 05 de Noviembre de 2013

Perplejo quedé, no podía ser. La estampida de políticos en el Congreso de Diputados me hacía creer y volver a ilusionarme. O bien, una nueva toma de la Bastilla o el sentido de los representantes del pueblo se había trasformado en común y lógico.

Alguien a mi lado se mofó de mí. Caí en el error y me aclararon el entuerto. Aquellos búfalos saliendo del Congreso como púberes a la salida del colegio, se debía al nerviosismo que les producía perder sus inmerecidas vacaciones del puente de los Santos.

Algo que me ha dejado desconcertado y más incrédulo hacia la 'pandilla de mangurrinos' que nos desgobierna. Gareth Bale o el mismísimo Cristiano no les darían alcance a sus explosivas zancadas. ¡¡Lo que dan de sí los personajes políticos que tanto preciamos! El camarote de los hermanos Marx quedo tan vacío, en vista de la generosa visita a sus familiares difuntos, creemos. ¡Qué buenas personas de tan altos sentimientos! Altruista símbolo del cariño español a los suyos, aunque después intenten destruir un sistema que protege al impedido u olvidado.

De nada servirá llevar flores a la tumba con las gafas de sol del qué dirán.

Aunque claro está, de nada me sirve, como diría la homilía, si los feligreses visitan camposanto como lavado de conciencias de lo que dejaron de hacer en vida de sus ausentes. El rencor del remordimiento martiriza conciencias y culpabiliza a los culpables con justicia natural. Porque no dejes para mañana lo que tu ausente hubiera hecho por ti hoy. No dejes para el diferido lo que el directo te permita disfrutando y cuidando de los tuyos. Porque mañana ya será tarde. De nada servirá llevar flores a la tumba con las gafas de sol del qué dirán. Yo ni pasé por la tumba de mi abuelo ni visité a mi padre donde yacen sus cenizas. Y no lo hice porque su recuerdo y su presencia siempre están conmigo: en mis escritos, en mis palabras, en mi vida. Y sobre todo, en los años que compartí con ellos. Cuando precisaron mis cuidados los tuvieron sin pedir nada a cambio tal y como ellos hicieron conmigo. Como también recuerdo a mis familiares, amigos o conocidos que marcaron mi existencia de alguna manera. De ahí, mi escepticismo hacia muchas de las personas que visitaron los cementerios de nuestro país los pasados días. Recordando, tristemente, que este no es un país ni para viejos ni para enfermos.

Así pues, la vida prosigue en este perjuicio de noviembre enrabietado. Los políticos con sus carteras llenas y las ojeras de la preocupación en sus caras de interés. Mientras, el resto de los mortales deambulamos por la cuerda de la supervivencia dependiendo del aire que les de a su soberana petulancia. Remarcando los gestos y preparándonos para un crudo invierno.

Las estadísticas toscas, con acervo de años, señalan la ausencia de vida en cada vez mayor número de inmuebles de nuestro país. Ese verdadero estado inerme es el que va marcando las horas de la ingravidez económica. Inmigrantes que se van fruto de la derrota de su aventura. Jóvenes genios que se van buscando El Dorado en nuevos mundos que brindan la oportunidad al avance tecnológico y científico. La concentración de las familias en torno al jubilado que sustenta a los desafortunados parados de su sangre. Y otras huestes con inercia familiar a la que los políticos y la situación actual no saben dar respuesta.

El peligro vendrá de manera desesperada, cuando la ausencia de estos jubilados o el peligro en forma de enfermedades dependientes, les sean otorgados. Y cuando todos los inmuebles vacíos, consecuencia del boom y efecto de la crisis no puedan satisfacer los impuestos que le son grabados. Entonces la revolución será más cierta y el pueblo se agitará carcomido por sus necesidades.

Nuevas grietas que surgen en el mes de difuntos. Es justo recordar a los que marcharon, a los cielos de nuestro corazón, porque sin ellos jamás seríamos lo que somos, por poco que consideren que sea. Como también es justo no olvidar, a los que nos rodean y nos hacen la vida más agradable. Porque los problemas siempre vendrán sin llamar a la puerta. Por tanto, cuídense y valoren lo que tienen, para no caer en el error de "y si yo hubiera hecho"; "tenía que haberle ido a ver", etcétera.

Disfruten como siempre de mi ausencia hasta la semana que viene, pero no lleven flores a mi tumba. Me quedan muchas cosas por hacer en esta vida.

 

Kerouac97@hotmail.com


Comentarios

Entradas populares de este blog

"La noche de Chris Isaak"

Chris Isaak como en las noches de San Francisco y un Whiskey en mano, todavía me hacen conservar cierto encanto y quizás algo del sex-appeal, del que un día guste. Llamemos, ciertamente, el miedo a la palabra feo.  Sea el que nos arrojen entelequias para disfrazar nuestra pose en alguna noche o día acertado por la suerte del albur o la luna cautiva. Como las ideas que sopesan los instantes y, a veces nos ciernen en un por favor inspirado. 
Real como que, en el algún lugar de esta noche estrellada alguien está llorando. No me refiero al adolescente despechado ni al que perdido la valía de su figura materna o paterna en un revés del destino. Simplemente, en las jugadas mal ensayadas de la diatriba diaria. En los impunes que ensucian la carrera laboral del borrego encerrado en un vagón. 
Septiembre llega con el fresco sentimiento de que nada será como antes, una nueva temporada empieza, el hielo se derrite como los sueños que se diluyen. No quisiera maldecir un mañana pero las ruedas del c…

"Sigue habiendo tocacojones"

El destino programado en la sien como la obsolescencia programada en los cacharros tecnológicos que nos rodean. 
Enciendo un cigarrillo y recuerdo los olvidos de un pasado que yace en los rincones mentales, con la única esperanza de un futuro donde la salud respete la senectud del escéptico tipo que visto. 
Como si Tom Waits vomitase las palabras de los náufragos de la cuidad sobre mi pensamiento. En este atardecer de perdedores sin rostro cuando los atracadores tocan los cojones a los sueños. La rabia se revuelve en los contenedores de los olvidados. Última vez de la certeza de poniente con la sonrisa encendida me sirvo un whisky frío que atempere mi desesperanza. 
Tom Waits sigue construyendo la realidad que no quieren ver con la tonalidad abrasada de su garganta. 
Ella en algún lado de la ciudad espera. 
Vomito mi locura sobre el pecho de los innumerables tocacojones que reparten su arrogancia e increpan a los demás sin importar las consecuencias de los derivados en salarios de negro y …

"Paso de cebra y Cataluña también"

3deoctubre2017De vuelta de mi paseo matutino por el parque con mi perra, nos detuvimos en un paso de cebra. Ante el estupor de los hábitos presenciados y de la poca solidaridad ciudadana con los viandantes, no tuve más remedio que increpar a los cinco coches que habían pasado hasta que el sexto freno en seco. Poco respeto y la solución a destiempo. Pero al menos, se solucionó el entuerto dentro de la legalidad de las normas viales de tráfico. 
Eso mismo creo, está pasando con el problema Catalán, por llamarlo de alguna manera. 
El monarca compadece en los medios con su discurso de unidad más tarde de lo necesario. Espero la reacción sea positiva y apropiada. 
El presidente de gobierno, no sé si estaba esperando a que el flan de los nervios estuviera horneado y bien hecho.  Pero todo ha sido gelatina ante una determinación fallida y una espera, como casi todo en su política. Un dejar pasar el tiempo haber si los problemas se olvidan o caen en saco roto. O quizás surja del caldero la poció…