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"Sucios Predicadores"

"Sucios predicadores"

Con la crisis en el gaznate y los años contemplando. Con el pretendido inmovilismo saqueando conciencias y emisoras. Radio fórmulas que calman las conciencias y aburguesan el espíritu. Madrid sigue vivo y los reductos musicales están más vivos que nunca. Esquivando los dardos envenenados del ministerio de difícil digestión e incomprensible discurso. Años atrás llamado de cultura. 

Pues si, el sábado siete asistí de nuevo a una homilía del reverendo y los suyos, los Dirty Preachers, para olvidar la resaca cotidiana y emborracharnos de sagrados textos pergeñados de buen rock and roll. Con la consigna de contemplar y vivir buenos tiempos para espíritus indignados. 

Aquella noche, gracias a la amabilidad de "mi primo" el Doctor Caligari que me cedió sus fotos para acompañar mi texto pudimos asistir a una velada espléndida de rock and roll. Y eso que, algunos de los componentes de la banda habían tenido algunos contratiempos. Por ejemplo, el gran Rey Lui, golpeando con sudor pero sin resina su lumbago caprichoso y meticón. O el noble Gus, echando de menos su contrabajo partido en un infortunado aeropuerto por la inoperancia operativa de los operarios. Sustituyendo por otro para la ocasión a la espera de recuperar el suyo. Así pues, la profesionalidad como bandera y la actitud como aliento para recuperar una noche de devotos y encausados. 

Y no fue una Superticion pero la noche comenzaba bien para Rafael Pascual y los suyos, con el aforo lleno del Radio Club. Así como Raúl nos trasladaba a New Italy en el New York del hampa y la ley seca al sonido de Americano. 

Hacia meses que no les escuchaba pero, esta vez que estaba a un metro de todos ellos, pude percatarme del sonido no solo espiritual sino auténtico que logran. Se nota su amistad puesta al servicio del músico. El engranaje de guiños y la comunicación no verbal que entre ellos se produce fluye, lo que enriquece la escucha y el ritmo es armónico. 

Increíble versión del celebérrimo tema de Madonna "Like a virgin", una interpretación muy personal al estilo de los predicadores. Argumento mejor para esta homilía musical no podíamos tener. Como también capaces de dar en el nervio sentimental al dedicar a mi chica el archiconocido tema de Queen "Little crazy thing called love".  Pero, lo curioso y poderoso de esta banda es, su enfoque ante estas versiones de canciones ochenteras, aunque pasadas por el tamiz del rock and roll, hacen que enganche a nuevos devotos como pude ver en el Radio Club la pasada noche. Personal más joven y variopinto que otras ocasiones, lo que va dando una idea de la comunión con los Preachers. 
Y para seguir evangelizando que mejor que Faith, la controvertida y polémica canción del ausente George Michael, junto con una retahíla de temas de la época. 

Importante como me comentaron algunos asistentes la disposición de los músicos a la interacción con el público. Con ganas de agradar y agradecidos con cada impulso de los presentes. Geniales a la hora de intercambiar papeles. Ya habitual en el grupo pasar el micrófono. La mayoría de las veces Rafael Pascual a la voz. Otras, sin embargo, el loco del hijo bastardo de Rey Luí o el sin par Ángel Turbento siete vidas Burnette. Lo que motivaba más, para no dejar caer un repertorio de gran calado y gusto musical como el suyo. 

Llegaron versiones clásicas una vez pasados los ochenta como Rocker, You got it o de Folsom Prisión.  Esta última contó con un invitado dispar. Con mucho empeño pero que no cuadra mucho con el estilo de nuestros predicadores. Por ello omito su nombre, permítanme este gesto sin publicidad. Terminado el espejismo seguimos surfeando los ritmos de las guitarras. Asistimos también a un intercambio de instrumentos por parte de los músicos y la puesta en escena de Rafael a la batería. Demostrando una técnica y un saber hacer que muchos de los artistas que triunfan en el prime time de las ondas no tienen. Demostrando su oficio Dani, el más joven del grupo pero, no por ello se iba a quedar atrás. Obsequiando a los presentes con unos cambios de ritmo y una velocidad con los dedos digna de admiración. 

Pasaron Los Ramones, Diré straits y percutieron con el frío evocando el Summertime de Eddie Conchrand. La sala ya bullía y el desparrame comenzaba a adivinarse. La simbiosis comenzaba a ser total y la virtud del pecado impresa en el alma del rock and roll. 

Permítanme indicar que, si a alguno de los asistentes las legañas no se habían desprendido de sus oídos es porque no daban crédito a lo que sus ojos contemplaban,  por tanto no podían ver los movimientos de Elvis trasformados en el cuerpo de Rafa Pascual y recibir la comunicación con el lenguaje implícito del rock and roll.  También no podían disfrutar de  Ángel a la voz mientras baqueteaba sin perder el compás. Como negarse a sentir siempre a Gus marcando las cuerdas con sus dedos guías para trasformar las gordas cuerdas del contrabajo en gran pulso al que seguir. Ni a Rey Luí ejerciendo de prócer con sus discursos irónicos mientras bailaba encima del taburete con sus guitarras. Como tampoco podían comprender a  Daniel ejecutando el arte de tocar la guitarra sin despeinar su flequillo. Creo que ninguno cayo en el delito culposo de no sentir la música gracias a ellos y sentirse pecadores absolviendo sus sucios pecados. 

La parte última del concierto ya fue el desparrame con el hijo de Rey Lui cantando un himno ya ínter generacional como puede ser Quiero ser como tu. Y todos juntos fuimos tu. O de nuevo Rafa cantando al ritmo de Elvis Suspicious Mind. O la apoteosis de Everybody needs somebody to love o cantando Pretty Woman para encandelamiento  de feminas o para terminar la traca final de shout. 

Gran y emotivo concierto dado a la revisión de grandes éxitos pasado por el barniz del clásico rock and roll. Impresionantes todos ellos. Rafa, Raúl, Ángel, Gus y Dani. Un maravilloso encuentro porque además de ser grandes músicos son excelentes personas. Por eso deben asistir a las próximas homilías de las que serán debidamente informados. Aleluya, jamás la religión pensó que fuera rock and roll. 



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