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El gran Arturo Efe, modelo empresarial y político.

Publicado en el periódico digital La Opinión de Trujillo el 14 de Marzo de 2014



Al pequeño Arturo, “Arturito”, le anonadaban los cuentos. Mucho más los que su argumento venía implícita la falta de ética y buen gusto.


Los que delimitaban el bien y el mal, coartando lo positivo para que siempre venciera la fatalidad. Independientemente de las argucias tratadas y los argumentos tan manidos en la literatura llamada de crisis. Siendo la precariedad de los personajes el fiel reflejo de la vida.


Tal y como todos, de infantes siempre hemos tenido modelos, personajes, personas como perfiles a seguir. Arturito era un fanático seguidor del gran mafioso vestido de empresario que era el Gran Arturo Efe. Un personaje con grandes ansias de poder. Una mentalidad bicéfala que le hacía confundir sus grandes y virales pasiones: la política y el mundo empresarial.


Arturito muchas veces se imaginaba siendo el Gran Arturo Efe. Absorto se quedaba contemplando las hormigas en su quehacer diario, su frenesí enfermizo era terapia de grupo ante el orden establecido. Las hileras de puntitos negros se movían como fino reptil entre las fauces del jardín, tapizando el  medio con la disposición de su orden.Le profesaba tal veneración que sus padres, a veces, se disgustaban con él porque los valores éticos eran derribados, como castillo de naipes con el soplo del arrogante, tal y como le había enseñado su mentor en las correrías ensoñadas: el Gran Arturo Efe. Eran como los héroes de sus abuelos, recordando y enalteciendo los valores del capitán Trueno o Roberto Alcázar y Pedrin, en una España ya rancia y obsoleta. Aunque como en los cuentos deArturito se quisiera volver a los años del tocata y los guateques.


La sensación de poder era tan inmensa que Arturito quería jugar a ser el Gran Arturo Efe, con un ligero movimiento de  uno de sus pies, lo dejaba caer, abandonado por su propio peso, sobre las antenitas que serian pegadas a la arena de su visión. La fijación le  hacia recordar al Gran Arturo Efe, ínclito  empresario español y supuesto mafioso del orden social establecido.


La propiedad de su emporio le hacía ser cacique despreciable. Los cuentos narraban cada aventura y proyecto disparatado, conchabado con la corruptela legal.


Arturito disfrutaba viendo como una persona, de tan mala voluntad, podía perturbar el destino de muchos sin inmutarse, con el soslayo de una mueca irónica en su cara de gañan de testuz cuadrada y flequillo blanco, sin el percance de la vergüenza en su mentalidad.


Pero las grandes virtudes de este caballero español no terminaban aquí. Adalid de los empresarios de su reino, vivo ejemplo de cómo el poder y astucia del corrupto hace de su desprecio una persona rica y altanera, con el beneplácito de los poderes establecidos ya sea por los reyes, duques y gobernadores del territorio.


Era tan grande su ansia de poder que se rodeó de los menesterosos de la ética y de los vulnerables de la ley. Los amos y señores del veto real. Clase privilegiada que debido a sus prebendas y por su estatus en el escalafón social las dádivas y premios eran moneda diaria. La prevaricación y el cohecho actitudes corrientes en personas de su círculo. Practicaba incluso la imputación en causas legales como ejercicio deportivo nacional. Además se rodeaba de escuderos fieles y temerosos que arropaban sus mentiras, protegiendo a su gorda figura de enfrentarse a los problemas cotidianos, filtrando los problemas reales de la gente corriente, impidiendo cualquier perturbación y molestia al Gran Arturo Efe, ya que debía dedicarse a perpetrar fechorías con el apoyo de sus amistades políticas.


Su doble personalidad, le permitía fajarse en el campo político y empresarial. Esta actividad era sometida a alta tensión, porque además era jefe de los empresarios. La aptitud de gestión, modelo para todos, se basaba en su capacidad para no dar de alta a muchos de sus trabajadores o lacayos, en los servicios generales de gestión social. O bien vulnerar los convenios establecidos.


A veces se permitía el lujo socarrón de insinuar que los trabajadores debían lamerle los pies, sólo por el hecho de trabajar para él con la contrapartida de unos eurillos con los que mal vivir, ya que esa clase de personas, según el Gran Arturo Efe no merecían más, como en los tiempos de Oliver Twist


No suficiente con ello, para amasar suficiente fortuna, se burlaba con frecuencia de la actitud pedigüeña de los proveedores que solicitaban el pago de los servicios contratados o los productos solicitados. Pero no contentó con no pagar lo pactado y grabar la demora en la inquietud de sus acreedores, para regocijo de Arturito, decidía no pagar al erario público ni a todos los ingenuos que solicitaban el finiquito de sus facturas. En la imaginación del niño podían verse multitud de paraísos fiscales con el logotipo del Gran Arturo Efe ondeando las banderas de la ética mancillada, estandarte de triunfo societario.


Lo mejor de todo es que estas hazañas eran alabadas y celebradas por sus amistades, debido al buen gusto y actitud intachable para con su patria. El refinamiento político y el orgullo de casta eran subordinados por su talante despótico y por ciertos rasgos campechanos que le hacían testarudo y cruel. La erótica del poder y el perfume engatusador del dinero hacían de sus valores la meta a seguir por el pequeño Arturo.


Ni un relato de Poe, o quizás del más extravagante Lovercraft, podían llegar a describir la conducta del Gran Arturo F, pero lo que no sabeArturito es que posiblemente la realidad pueda ser más cruel que la ficción. Y que posiblemente haya un Gran Arturo Efe, destruyendo la capacidad adquisitiva de muchas pequeñas empresas y que, posiblemente, esté poniendo en peligro la viabilidad mercantil y familiar de muchas personas a las que dice representar y defender en su gestión. O como dicen los aduladores de los cuentos al hablar de él, una persona con inteligencia natural, con simpatía desbordante y honesta, vamos todo un modelo a seguir, mientras sus bolsillos estén llenos de sucio dinero.


Esto es lo inquietante, como la verdad se transforma en pasto de mafiosos y como el débil no espera nada de la justicia, porque esta comprada por personajes que enturbian la política y se enriquecen por situaciones injustas de poder. Pobre Arturito, no sabe lo que le espera en esta vida ingrata.


La verdad queridos lectores, el cuento que maravilla a nuestro querido personaje me ha dejado inquieto, intranquilo, pesaroso, preocupado. Así pues, me retiro a leer algo más liviano.


Me despido hasta la semana que viene, disfruten de mi ausencia. Eso sí, ahora que se acerca la Semana Santa, le pido a la Virgen de los Milagros que el Gran Arturo Efe, reconsidere sus valores y no dé tan mal ejemplo a los infantes españoles.


¿Qué será de nuestro país con esta clase de mangantes al frente?, es mi pregunta de futuro y, lo peor de todo, ¿qué pasará con nuestros hijos?


Kerouac97@hotmail.com





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