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Septiembre llego.

La Misantropía era porte necesaria sobre mi físico y psique deportada de la confianza del prójimo. Aunque no pensaba que el ser cínico tuviera cabida en la nueva etapa que amenazaba comenzar. Sin embargo, aunque considerándome encantador, el temor es un fluido constante que rellena mis pensamientos.  Un pesimista con sentido del humor, aunque a veces incomprendido. Poco amigo ya de mercenarios, sociópatas y canallas de cualquier calaña, plantados en interés de una necesidad. Acoplados a la presencia por motivo de un desvelo al cual sacar tajada. Arrojado al talento desbocado de una balada de otoño. El pulso del verano va venciendo los días y las noches comen terreno. Horas ganadas al día mientras que el calendario arranca las hojas del pasado. Su verbo es consigna de impaciencia y el pecado sigue celando las almas que vela. Ritmo de cadenas van cercenando el mes. Cercando el grito poderoso del aullido y el descrédito es razón del corazón vilipendiado. La cabeza es un campo de grillos mientras construyen nueva ilusión. La vida es una angina de pecho necesaria y los hombres son interrogantes febriles en la mirada de lo incierto. La multitud es un mal paso que va pisoteando la educación. Sonido arrogante de ciudad la prisa es tu ansiedad y la razón de ser de tu jauría. La expresión de los motivos son fruto de tanto escéptico equipaje y la sola presencia de tu corazón es calma en mi tempestad. 

Septiembre llegó y su pose insegura contagia mi labio como infante ante cucurucho y sus diferentes bolas de helado. Que augurios cumplirán promesa y que sueños volverán a perderse.

JaviJerryLee®1septiembre2015


Comentarios

  1. ¡Confío en que se te cumplan todos los (buenos) augurios y ningún sueño se vuelva a perder!

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