Despaché el cigarro y, en su última bocanada, como un pálpito se fue la mala persona en la que me convertí esa tarde. Sonreí al disiparme como humo. Aunque me hubiera gustado atrancarle la nariz en un grifo. Tan solo, golpeé su mandíbula con mis nudillos. Cerré el trato así. Me despedí con un breve gesto de mi mano sobre el ala de mi sombrero. Solemne como pude, mantuve a salvo los nervios y me fui, con cierto pavor en mi cuerpo. Después vinieron las broncas y la apertura de expediente en La Oficina. Mis superiores me conminaron a no volver a las andadas. Guardé mi vena para mejor ocasión. Pero nadie sabe que calma contemplé. Aunque no queramos, a veces hay que poner a los tipejos, por muy clientes que sean, en su sitio. Ella me besó, aunque recriminó mis impulsos. Me sermoneó como buena mujer de propósitos leales y, educadamente, me sedujo con la maestría de una maestra. Acabé en su regazo sorbiendo los sueños de su carne y los polvos de su piel. Acumulé la necesidad ...
Fco.Javier Fresneda Diadosa y su alterego Javi Jerry Lee publicaron dos poemarios "Aullidos de vida y otros lamentos" y "Aullidos diversos en las orillas del tiempo disperso". Pensaron plasmar sus aullidos en este blog para combatir los rigores de este mundo de zozobra. Siendo un intento vano, sencillo y cotidiano de mostrar la vida a través de la visión de un tipo normal que vive su canción y sobrevive en este mundo de jungla y cristal. Contenido del blog protegido por derechos de autor.