Ir al contenido principal

"CERDOS" (Versión francesa y original)

Por problemas técnicos no se pudo publicar el artículo que pensé para mi columna del periódico digital La Opinión de Trujillo, al final tuvo que variarse el final pero no es el que me hubiese gustado tal y como ha aparecido. Por eso quiero enseñar a mis lectores las dos versiones que escribí y por cuestiones técnicas y temporales no han podido publicarse. La primera de ellas es la versión francesa y la segunda es la original que en un principio es la que se pensó.
 
 
“Cerdos” (versión francesa)
 

 

No es que se acerque época de matanza en este otoño suave. Es el sustantivo que moda en adjetivo vistiendo los ropajes del presente adoquinado y callejero. Es la ruta sucia que se emplea dura en la imagen y la ruptura manifiesta de los valores rurales y urbanos. Que el humano es un trampantojo en ideal de compostura y modales. No es baladí la cuestión porque puede socavar y ser asunto sanitario. 

 

 

Hace tiempo como ustedes saben, si me siguen a través de mi columna, de mi afición por lo que ahora llaman running, por la velocidad de crucero intuía, y no por la rapidez de mis movimientos sino por la concentración para no caer, en algo que se ha materializado como evidencia. A raíz de volver a tener la compañía de un cánido en mi vital presencia, he comprobado la ferviente persecución del desorden y la suciedad. Atisbos de cerdos por doquier, cochinos sin escrúpulos revolviendo todo lo asumible en pos de su desesperación. 

 

 

Aquí es donde entra en juego la ironía de la noticia y, es lo que no tengo claro el planteamiento de las ordenanzas municipales en estos casos. Verán, les pongo en situación, a raíz de volver a tener un cachorro, me fijo más en mis paseos cotidianos en el suelo y me percato del susto a cada paso, es constante el agravio del ciudadano hacia sus vecinos. Plásticos, detritus, excrementos de humano gesto, porquerías  olvidadas adrede como juego de ajedrez, cristales rotos de corazones partidos o de guerreros de la noche y trovadores del ocaso en basura de términos. La vergüenza ajena es evidente pero el mosqueo se hace patente cuando lees noticias como que el ayuntamiento de Madrid estudie multar con setecientos cincuenta euros al que no recoja la cagada de su perro. Flaco favor hacia un sector de población más vulnerable, si al resto no se le pena por lo mismo. Porque muchos cerdos de bípedo movimiento son más sucios e in cívicos que nuestros leales compañeros. Y no sólo en el foro de la capitalidad sino en nuestro municipio histórico donde entre trocha y trocha siempre existe un escarceo y un revés para la pulcritud y los buenos usos. 

 

 

Recuerdos de primigenios botellones ahora tan inevitables en el ocio nocturno de un sábado febril. Antes, quizás éramos menos, nuestras sobras bautizaban las pocas papeleras existentes o al maletero eran abandonadas. Ahora, raro es el matutino paso del domingo que unos cristales esparcidos o unas botellas sean motivo de sobresalto en las pezuñas de los valores. O los restos del naufragio despistadas adrede por las obras efectuadas. O los ropajes de otro tiempo que en un absurdo son tiradas a la vista del paseante, quizás por si les sirvan al viandante encontrado. O rastros de un roto condón o menudencias de escarceos de trapicheos ansiados.

 

 

Se hace tan evidente que me parece tan irónico ir recogiendo en una bolsita de plástico los truños de mi perrita entre tanto basural, entre la ricia y la inmundicia de tanto cerdo suelto. Y luego, se extrañan y llaman al orden por cualquier menudencia. Peores lodos los del egoísmo que no dejan ver entre tanto lodazal tú porquería. Porque queridos míos, mucho guarro libre al gusto de la comitiva y hozan de ser pulcros en la ingratitud de su ceguera cultural, emocional y educacional. Espero las normas municipales amparen estos hechos y traten la sanción como merece tanto cochino andante. 

 

 

Espero ya, después de un fin de semana de kilómetros recorridos en una bonita media maratón, nos hagan derrocar los caminos de la barbarie y disfrutar del camino tanto a cristianos como a moros o judios sefardíes o agnósticos de todo credo y condición e incluso a los ateos y excepticos de toda clase, porque como los corredores lo importante es disfrutar del viaje, ya que el ciego mañana ni la fe no los asegura y la boca del pecado es el asesinato ya sea dirigido o aleatorio. Ese es el pecado mortal que todas las religiones deben condenar y todos los que procedan con su odio hacérselo mirar. Que sea limpia la marca de la conciencia y nada enturbie la emoción de la carrera de la vida. Me despido pues, disfruten de mi ausencia, que con sus aplausos y gritos de ánimo limpien todo mal pensamiento de las almas que condenan. Que inviten a un brindis de vino tinto y jamón ibérico, los exaltados y mártires de Alá verán la vida de otro color. Que no mueran inocentes ante este despilfarro de política internacional y vacuas penitencias por fatuas enquistadas y carentes de toda lógica y sentido. Porque aplicando el sentido común DIOS no lo permitiría. 



Y por favor, no se olviden, llamen la atención a tanto cerdo mal intencionado. Que no se sigan riendo de ustedes, mis queridos lectores. 



Ps. Valga un recuerdo a las víctimas del terrorismo, por ende y acusando el desvarío a los caídos en la ciudad de la luz. 

 

Kerouac97@hotmail.com





----------------------------
 
 
 
 
“Cerdos” (versión original)
 
 
 
No es que se acerque época de matanza en este otoño suave. Es el sustantivo que moda en adjetivo vistiendo los ropajes del presente adoquinado y callejero. Es la ruta sucia que se emplea dura en la imagen y la ruptura manifiesta de los valores rurales y urbanos. Que el humano es un trampantojo en ideal de compostura y modales. No es baladí la cuestión porque puede socavar y ser asunto sanitario. 
 
 
Hace tiempo como ustedes saben, si me siguen a través de mi columna, de mi afición por lo que ahora llaman running, por la velocidad de crucero intuía, y no por la rapidez de mis movimientos sino por la concentración para no caer, en algo que se ha materializado como evidencia. A raíz de volver a tener la compañía de un cánido en mi vital presencia, he comprobado la ferviente persecución del desorden y la suciedad. Atisbos de cerdos por doquier, cochinos sin escrúpulos revolviendo todo lo asumible en pos de su desesperación. 
 
 
Aquí es donde entra en juego la ironía de la noticia y, es lo que no tengo claro el planteamiento de las ordenanzas municipales en estos casos. Verán, les pongo en situación, a raíz de volver a tener un cachorro, me fijo más en mis paseos cotidianos en el suelo y me percato del susto a cada paso, es constante el agravio del ciudadano hacia sus vecinos. Plásticos, detritus, excrementos de humano gesto, porquerías  olvidadas adrede como juego de ajedrez, cristales rotos de corazones partidos o de guerreros de la noche y trovadores del ocaso en basura de términos. La vergüenza ajena es evidente pero el mosqueo se hace patente cuando lees noticias como que el ayuntamiento de Madrid estudie multar con setecientos cincuenta euros al que no recoja la cagada de su perro. Flaco favor hacia un sector de población más vulnerable, si al resto no se le pena por lo mismo. Porque muchos cerdos de bípedo movimiento son más sucios e in cívicos que nuestros leales compañeros. Y no sólo en el foro de la capitalidad sino en nuestro municipio histórico donde entre trocha y trocha siempre existe un escarceo y un revés para la pulcritud y los buenos usos. 
 
 
Recuerdos de primigenios botellones ahora tan inevitables en el ocio nocturno de un sábado febril. Antes, quizás éramos menos, nuestras sobras bautizaban las pocas papeleras existentes o al maletero eran abandonadas. Ahora raro es el matutino paso del domingo que unos cristales esparcidos o unas botellas sean motivo de sobresalto en las pezuñas de los valores. O los restos del naufragio despistadas adrede por las obras efectuadas. O los ropajes de otro tiempo que en un absurdo son tiradas a la vista del paseante, quizás por si les sirvan al viandante encontrado. O rastros de un roto condón o menudencias de escarceos de trapicheos ansiados.
 
 
Se hace tan evidente que me parece tan irónico ir recogiendo en una bolsita de plástico los truños de mi perrita entre tanto basural, entre la ricia y la inmundicia de tanto cerdo suelto. Y luego, se extrañan y llaman al orden por cualquier menudencia. Peores lodos los del egoísmo que no dejan ver entre tanto lodazal tú porquería. Porque queridos míos, mucho guarro libre al gusto de la comitiva y hozan de ser pulcros en la ingratitud de su ceguera cultural, emocional y educacional. Espero las normas municipales amparen estos hechos y traten la sanción como merece tanto cochino andante. 
 
 
Espero que para este bello fin de semana próximo no aconseje la fealdad y suciedad los kilómetros recorridos en una bonita media maratón que nos haga disfrutar del camino tanto a los corredores como a los que disfruten con su paso. Que sea limpia la marca y nada enturbie la emoción de la carrera. Me despido pues, disfruten de mi ausencia hasta el día de la carrera, que con sus aplausos y gritos de ánimo limpien todo mal pensamiento, brindando y disfrutando de un recorrido hermoso entre Trujillo y su barriada de Huertas de Ánimas. Y por favor llamen la atención a tanto cerdo mal intencionado. Que no se sigan riendo de ustedes mis queridos lectores. 
 



 
 





Comentarios

  1. Apreciado Jerry Lee, si siempre es un placer leerte, más aún si cabe poder comparar distintas versiones de tus textos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"Postal de felicitación"

"Postal de felicitación"

Azorín hizo una descripción del problema y publicó su receta, bien simple, para remediarlo. “Pues bien, muchas veces he tenido que redactar una noticia y me he visto en grande aprieto. La noticia ha de ser breve, clara y exacta. Dos escollos peligrosos tiene el noticiero. Dos escollos ha de sortear con destreza, como sortea el nauta las sirtes: la anfibología y la batología. Dicho queda en culto. Pero dicho queda de modo técnico y preciso. La anfibología es la confusión y la impropiedad. La batología es la repetición y el escribir prolijo. Como un breve y limpio cristal ha de ser la noticia”.Dejando a un lado la insistencia del autor en la brevedad, está claro que lo exigible es la claridad y la limpieza.

Por eso solo es mi deseo felicitarte el nuevo año que comienza. Descargar lastre negativo. Que la salud te obsequie y acompañe cada día. Dejar compañías que vicien tu alma. Sonreír y vivir cada momento como si fuera el ultimo. Jamás olvidar a los sere…
"La Gran Aventura"
De la vorágine de la gran ciudad a la placentera calma de la vida rural. La turbia mirada del desencanto replanteando la situación. Quiebro a la rutina y vigor al espíritu.
Esa intención me llevó a un nuevo suceso dentro de los compases de mi vida, y no a la quimera de una gran "aventura", como en el cómic del gran Milo Manara del mismo título.

Descubrimos las vicisitudes del protagonista, cansado de su peregrinar constante, que se apuntó a un casting para un concurso en el que la promesa era la consecución de la vivencia de una gran ventura.

Pero, en realidad, esa extraña quimera se encuentra presente siempre en la cotidianidad de nuestros actos, siendo los monstruos fantásticos y demás seres animados minucias para lo que nos encontramos en el día a día.
Hallamos anónimos héroes en su particular partida con la mensualidad de sus actos.

Así, lo he podido constatar en este tiempo sabático, en mí caminar constante. Como un “Labordeta” sin mochila com…

"La noche de Chris Isaak"

Chris Isaak como en las noches de San Francisco y un Whiskey en mano, todavía me hacen conservar cierto encanto y quizás algo del sex-appeal, del que un día guste. Llamemos, ciertamente, el miedo a la palabra feo.  Sea el que nos arrojen entelequias para disfrazar nuestra pose en alguna noche o día acertado por la suerte del albur o la luna cautiva. Como las ideas que sopesan los instantes y, a veces nos ciernen en un por favor inspirado. 
Real como que, en el algún lugar de esta noche estrellada alguien está llorando. No me refiero al adolescente despechado ni al que perdido la valía de su figura materna o paterna en un revés del destino. Simplemente, en las jugadas mal ensayadas de la diatriba diaria. En los impunes que ensucian la carrera laboral del borrego encerrado en un vagón. 
Septiembre llega con el fresco sentimiento de que nada será como antes, una nueva temporada empieza, el hielo se derrite como los sueños que se diluyen. No quisiera maldecir un mañana pero las ruedas del c…